La última salida de Atlético Paraná no fue positiva, como tampoco lo fue en Pronunciamiento, y la ciudad de Morteros ya no le cae en gracia, porque allí perdió las dos veces que fue en pocas semanas. Primero sufrió un traspié ante el líder 9 de Julio de Morteros, por 4 a 1, y el domingo pasado recibió el golpe más duro del campeonato al verse superado por el penúltimo en las posiciones en la Zona 5, Tiro Federal de Morteros, quien se quedó con una clara y justa victoria por 4 a 0. En el medio de esas goleadas, el Decano igualó 1 a 1 con Defensores de Pronunciamiento y luego derrotó a Las Heras de Concordia, 3-0. En este encuentro quedó la sensación de que el equipo de barrio San Martín había recuperado la memoria futbolística y que iba a enderezar su rumbo. Pero tuvo otro paso en falso en la localidad cordobesa, y vuelven los interrogantes. ¿Qué le está pasando al plantel?, ¿por qué es irregular en sus rendimientos?, ¿por qué la última línea ya no está tan firme?, ¿por qué los rivales le ganan con tanta facilidad en el juego aéreo?, ¿falta concentración?, ¿por qué le cuesta recuperar la pelota en el mediocampo, y cuando lo hace la pierden rápidamente?, ¿a qué se debe los altibajos que tienen algunos jugadores en sus rendimientos?, ¿por qué el DT insiste con futbolistas en posiciones en que no rinden al máximo?, ¿perdió la efectividad en ofensiva?, ¿la relación plantel-cuerpo técnico goza de buena salud?... Muchos interrogantes y pocas respuestas. Lo concreto es que el Decano sufre demasiado en defensa, una arista en la cual se venía destacando y había una firmeza tal que no hacía pensar en que el equipo sufriera tantos goles en contra. Hoy ya no es tan así, y prueba de ello son los últimos resultados. Dejando al margen el triunfo ante Las Heras (3-0), Paraná sufrió nueve goles en contra en tres partidos (4-1 ante 9 de Julio de Morteros; 1-1 con DEPRO; y 4-0 ante Tiro). Eso llama la atención porque la regularidad defensiva era uno de los puntos más fuertes del equipo. Pero si al Gato le llegan mucho también tiene que ver con que en el mediocampo la pelota se pierde rápidamente, ya no hay tanta recuperación, y el rival aprovecha al máximo los errores que comete el rojiblanco. Mientras que en ofensiva el elenco de barrio San Martín sigue generando jugadas de gol pero no convierte en la misma proporción, y ello después lo termina pagando caro.FUENTE: El Diario de Paraná.








